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¿Sabes qué son los valores?

En el ámbito de la ética, el valor es una propiedad de todos los objetos incluidos los objetos físicos como también de los objetos abstractos de poseer un grado de importancia o relevancia y en este sentido son estimables, por ejemplo, la amistad, la tolerancia y respeto.

En este post te acercamos gran cantidad de información e imágenes sobre el significado de que son los valores, para que puedas compartir con quien más quieras.  

Qué es un Valor?

Valor es una a cualidad, una virtud o un talento personal; al coraje o el descaro de una persona; a la importancia, el precio o la utilidad de algo, así como a un bien o a la validez de una cosa.

Se pueden diferenciar de las siguientes maneras:

1. Puede tratarse de un talento especial: “Este chico será un valor de la ciencia.

2. De firmeza, coraje y valentía en las acciones: “Tuvo el valor de anteponer sus principios morales al dinero.

3. De una cualidad del ánimo para enfrentarse a empresas riesgosas: “No tengo valor para nadar 30 kilómetros en mar abierto.

4. O puede sencillamente emplearse en sentido despectivo, como osadía o desvergüenza: “Y todavía tuvo el valor de pedirme otro préstamo”.

Como valor también se denomina la importancia, utilidad, significación o validez que le atribuimos a una cosa, ya sea una acción, una idea, una palabra o un ser.

Dentro del mundo de las finanzas, como valor también se conoce al título que representa una cantidad de dinero con la que se dispone para realizar operaciones comerciales.

En música, el valor es la duración del sonido que tiene cada nota, según la figura con que esta se representa.

Dentro de la pintura o el dibujo, el valor representa el grado de claridad, media tinta o sombra que cada tono o detalle posee en comparación con los otros que forman parte de la composición.

Tipos de valores

Cuando hablamos de valores, nos referimos a propiedades y características de los objetos o los sujetos, que el conjunto de una sociedad humana considera valiosos, es decir, considera dignos de conservarse, fomentarse y replicarse.

Los valores pueden ser de naturaleza muy distinta y pueden tenerse en estima por distintas razones. Algunos de ellos son más o menos universales y otros muy particulares de una cultura, región geográfica o comunidad.

De hecho, los valores son casi siempre una construcción histórica. Se habla a menudo de que en nuestra sociedad “se están perdiendo los valores”, cuando realmente se quiere decir que se pierden los valores tradicionales, reemplazados, claro está, por otros nuevos, gústennos o no.

Entendemos, pues, que los valores son siempre fruto de una interpretación humana.

Por otro lado, pueden ser de muchos tipos, dependiendo de a qué área de la vida se refieran, o incluso de dónde proviene su legitimación en la cultura.

Tipos posibles de valores.

1. Valores universales
No existen realmente valores universales, pero a muy grandes rasgos, algunos de ellos son tenidos en estima por un amplio número de culturas y sociedades.

Estos valores suelen hacer alusión a los aspectos más básicos de la vida humana, como son la vida misma, la ausencia de dolor, el bienestar, etc. Por eso se consideran universales a toda la humanidad, pero por misma razón suelen ser difíciles de precisar y definir.

2. Valores personales
Por el contrario, los personales son aquellos valores que residen en cada individuo, o sea, que cada quien interpreta un poco a su manera y ejerce según su libre albedrío. Muchos de ellos pueden coincidir con valores más universalmente aceptados, pero que en ciertas circunstancias pueden tenerse en falta, lo cual no suele constituir una falta social grave.

Por ejemplo, suele valorarse la honestidad, pero es prácticamente imposible vivir en paz en sociedad diciendo siempre la verdad de lo que se piensa. Entonces existen las “mentiras blancas” o las situaciones en las que mentir está justificado, como para proteger a alguien, o para garantizar la supervivencia.

3. Valores familiares
Aquellos que suelen transmitirse en familia, es decir, que aprendemos en casa. Son enseñados por nuestros padres y familiares. Suelen ser, también, los valores tradicionales, o sea, los heredados de generaciones anteriores, lo cual significa que pueden variar dependiendo de la cultura en que dicha familia se inserte.

Por ejemplo, en ciertas comunidades se tiene como un valor familiar el respeto y la devoción por los ancestros, como ocurre en los hogares tradicionales de Japón. En Occidente, en cambio, tendemos a ser mucho más irreverentes con la autoridad paterna.

4. Valores políticos
Se trata de aquellos que nos impone la sociedad en la que vivimos. A menudo tienen que ver con su propio funcionamiento, o con el lugar que debemos ocupar dentro de ella.

Son conductas como el patriotismo, por ejemplo, que se inculcan en la escuela y en otras instituciones que poseen un plan formativo, no sólo en conocimientos, sino también en valores cívicos, patrióticos, en definitiva, políticos.

5. Valores religiosos
Los valores religiosos pueden regular desde la relación con Dios hasta la vestimenta.
Aquellos provenientes de la práctica puntual de algún tipo de religión o misticismo, especialmente aquellos que poseen instituciones que los respaldan, o sea, iglesias.

El cristianismo, una de las principales religiones del mundo, posee su propia serie de valores cristianos, como son los profesados por los 10 mandamientos: la obediencia a los padres, la fe en Dios, el rechazo a las tentaciones “carnales”, el amor al prójimo, etc.

6. Valores éticos
Los valores vinculados con la ética son aquellos que se desprenden de una profesión, un conocimiento o un poder. Regulan la buena utilización de un cierto poder que la sociedad nos entrega.

Por ejemplo, la honestidad (contraria a la corrupción) es un valor que todos anhelamos ver en nuestros políticos, aunque éstos en muchos casos se empeñen en defraudarnos. La sinceridad, por otro lado, es una cualidad ética que apreciaremos en un médico al que confiamos nuestra salud.

7. Valores morales
Los valores morales a menudo se confunden con los religiosos y con los familiares, porque usualmente todos ellos tienen fronteras comunes, dictadas por la historia, la cultura y la tradición. Sin embargo, entenderemos por valores morales aquellos que se desprenden de dos nociones absolutas y difíciles de definir: el bien y el mal.

Como se sabe, estos son realmente puntos de vista respecto a las cosas, no categorías definibles en términos universales. Por eso, la distinción entre qué es lo “bueno” en la sociedad y qué es lo “malo” va cambiando en el tiempo, y eventualmente se aceptan conductas que antes se consideraban “malas” o viceversa.

Por ejemplo, en alguna época de Occidente, mucho más supersticiosa, se consideraba que mostrar más allá de los tobillos en el vestido de una mujer era pecaminoso, indecente y, por lo tanto, algo malo. Este criterio, como podemos ver hoy, se fue flexibilizando con el tiempo.

Antivalores

Los antivalores son extremadamente dañinos para cualquier sociedad, las consecuencias de la injusticia, la corrupción y la mentira merman las relaciones humanas. Un antivalor es todo aquello que nos degrada como personas, toda práctica que va en contra de la finalidad del ser humano: la felicidad.

Como antivalores se conocen aquellas actitudes negativas que se oponen a lo que establecen los valores éticos y los valores morales que regulan y guían las conductas de las personas en la sociedad. La palabra, como tal, se forma con el prefijo anti-, que significa ‘opuesto’, y el sustantivo valor.

En este sentido, los antivalores conforman una serie de actitudes negativas, incluso, peligrosas, que se contraponen a su par opuesto, los valores, y que no reciben el apoyo de la sociedad en general.